RESEÑA
Revista de Historia del Arte, nº 32 (2026): 328-331 eISSN: 2659-5230. https://doi.org/10.46661/atrio.11805
Vout, Caroline
Al desnudo: El cuerpo griego y romano / Exposed: The Greek and Roman Body
Traducido por Amelia Pérez de Villar. 2022. Madrid: Punto de Vista Editores, 2024, 471 págs.
ISBN 978-84-127-4768-3
Museos arqueológicos de estimado renombre en todo el mundo albergan galerías y salas bañadas por esculturas a las que les han sido atribuidos adjetivos que evocan una belleza sublime, fruto de la representación de unos cuerpos idílicos que funcionan como metáforas de una moral y alma apolíneas. Cuerpos que han pertenecido a una cultura grecorromana, cuya imagen se ha arraigado en nuestro imaginario colectivo como el paradigma de lo más elevado y perfecto. No obstante, la autora presenta esta obra para revelar, en sus propias palabras, la “hermosa mentira” que encierra dicha afirmación.
Caroline Vout, catedrática de estudios clásicos, profesora en la Universidad de Cambridge y directora del museo arqueológico de la misma ciudad, presenta este estudio como el más reciente de una amplia lista de publicaciones tales como Epic Visions: Viusality in Greek and Latin Epic and its Reception o Classical Art: a Life History from Antiquity to the Present, entre otros muchos trabajos. Todos ellos, buscan difundir nuevas perspectivas sobre el mundo grecorromano, desmantelando la imagen idealizada impuesta sobre esta civilización y empleando la cultura visual junto con fuentes primarias para abordar la realidad social de estos pueblos.
Al desnudo: El cuerpo griego y romano ha llegado a España de la mano de la traducción realizada por Amelia Pérez de Villar en la editorial Punto de Vista Editores, cuyo objetivo es la divulgación de publicaciones humanísticas que ofrezcan una mirada reflexiva sobre la realidad y sus matices, algo que esta obra cumple a la perfección. Lejos de ser un estudio sobre la representación del cuerpo en las manifestaciones artísticas clásicas, la autora parece jugar magistralmente con la confusión del lector, utilizando una portada que muestra el busto de una escultura de estas civilizaciones, camuflado entre la tipografía y el turquesa que predomina intensamente en la cubierta del libro. Sin embargo, esa escultura, indudablemente marcada por el canon de belleza heleno, aparece fragmentada y rota, reflejando la realidad de los cuerpos que habitaron Grecia y Roma: cuerpos desgastados por el trabajo, el poder, la enfermedad, la guerra y, en definitiva, la dureza de una existencia que poco tiene que ver con la imagen idealizada que soñamos de sus ciudades.
Caroline Vout divide esta obra en nueve capítulos similares en extensión, sin atender a un sentido cronológico o diferenciador entre Grecia y Roma –pues, para la autora, la cultura grecorromana se trata de un único bloque indivisible–, sino a una construcción del “ser”. Grosso modo, de igual manera que Prometeo, según la mitología griega, moldeó a los humanos, Vout va creando una historia que atiende al proceso de formación del individuo, comenzando por otorgarle una forma física, es decir, el cuerpo. En este primer paso, analiza las diversas versiones del mito sobre el origen de los humanos en las culturas grecorromanas, relacionadas con lo fisiológico del cuerpo. A continuación, aborda el dilema de las diferencias entre las representaciones de dioses y humanos, así como las variaciones dentro de los últimos, subrayando la relegación de las mujeres a un segundo plano. No obstante, Vout las menciona a lo largo de todos los apartados desde una perspectiva de género, intentando recuperar el papel de la mujer en estas civilizaciones sin apartarse de la realidad que las situaba como seres marginales. Una vez presentado el contenedor –es decir, el cuerpo–, el segundo capítulo se centra en el contenido, el alma, tomando como base la filosofía de Platón y el mito de Psique para afirmar la naturaleza dual del ser humano: racional e irracional, y presentando la relación intrínseca entre estos dos elementos que lo componen.
Tras ello, el individuo está preparado para integrarse en una comunidad a la que pertenece, que representa el sentido último del ser humano como ser social. La autora se enfoca en aspectos específicos de las civilizaciones grecorromanas, como su relación con el sexo, la sexualidad, el ejercicio físico o la importancia de la imagen pública de los políticos, ejemplificada en los retratos de emperadores romanos. Asimismo, encuentran un hueco en la lectura aquello que queda a los márgenes de la belleza clásica, como la vejez, las malformaciones o las enfermedades. En este recorrido, el lector se ve acompañado por dos elementos clave que se repiten a lo largo de los distintos apartados: cada capítulo comienza con un episodio mitológico, como respuesta a las inquietudes que la humanidad ha tenido siempre sobre la existencia o la vida, y continúa con la reacción real de la sociedad ante un tema concreto, ilustrada a través de ese segundo elemento, el arte.
La narración concluye naturalmente con dos capítulos que abordan el desenlace de la vida humana. Primero, se explora la visión de la muerte en la literatura homérica y las representaciones artísticas en sarcófagos y lécitos, destacando que, en estas sociedades, el énfasis no recaía en el cuerpo sin vida, sino en el ritual funerario que lo acompañaba. Luego, el estudio se cierra con la resurrección, en el marco del cristianismo, que mostró una mayor preocupación por el cuerpo humano. La autora examina las reliquias de los santos y la necesidad de controlar los impulsos naturales del cuerpo. De este modo, Vout culmina su análisis conectando este fenómeno con el cristianismo, que sentenció el fin de la Antigüedad, para establecer un vínculo con los períodos históricos posteriores hasta la actualidad.
El epílogo no corresponde a las últimas páginas del libro, ya que le sigue un apartado el cual pretende reemplazar la tradicional bibliografía en los trabajos ortodoxos. Aunque recoge tanto las fuentes primarias como las referencias bibliográficas utilizadas, las presenta de manera comentada con el objetivo de incentivar al lector a ir más allá de este libro y adentrarse en la lectura del amplio abanico de obras en las que se ha basado para llevar a cabo su estudio.
Todo ello refleja el enfoque divulgativo con el que este estudio busca ser difundido. A pesar de los profundos conocimientos y reflexiones que plantea, la autora los presenta de manera heterodoxa, con el fin de evitar que la publicación quede limitada al ámbito académico e intentar abrirla a un público más amplio. Gracias a un lenguaje claro y fluido, un extenso repertorio de imágenes que facilitan la lectura e ilustran las civilizaciones protagonistas del estudio, así como la inclusión de comparaciones con la sociedad actual que conectan al lector con los griegos y romanos al abordar preocupaciones y problemáticas similares respecto al cuerpo y la vida, Vout logra convertir un estudio académico en un relato cautivador. Su enfoque tiene la capacidad de atraer tanto a expertos en la materia como a estudiantes, aficionados e incluso a quienes inicialmente no muestran interés. De esta manera, sigue la línea de otros investigadores británicos, como Mary Beard, insistiendo en que la realidad del mundo grecorromano llegue a nosotros de manera amena y accesible.
Invito al público a sostener este libro entre sus manos por unos momentos y a fijarse en su portada tan reveladora: esa mirada de la escultura fragmentada no es tan distante en el tiempo, ya que refleja la fragilidad y fortaleza inherentes al ser humano, con un cuerpo y un alma que transitan por la sociedad, enfrentando las mismas inquietudes e inseguridades. Adentrarse en las páginas de este libro implica conocer, reconocer y admirar la grandeza del cuerpo humano y sus vivencias, ya sea en el siglo V a.C. o en el año 2025, ofreciendo una nueva perspectiva para entender el arte dentro de la sociedad que lo produce.
Universidad de Sevilla, España