RESEÑA
Revista de Historia del Arte, nº 32 (2026): 344-347 eISSN: 2659-5230. https://doi.org/10.46661/atrio.11878
Merino de Cáceres, José Miguel, y María José Martínez Ruiz
De Fuentidueña a Manhattan. Patrimonio y diplomacia en España (1952-1961)
Madrid: Cátedra, 2023, 392 págs.
ISBN 978-84-376-4613-8
Después de La destrucción del patrimonio artístico español, este volumen repite la colaboración de Merino y Martínez y profundiza en uno de los casos de patrimonio desplazado ahí tratados: la iglesia románica de San Miguel de Fuentidueña [1]. J.M. Merino fue arquitecto y catedrático de Historia de la Arquitectura en la Escuela Técnica Superior de Madrid y en sus investigaciones estuvo vinculado a su origen segoviano y al fenómeno del expolio del patrimonio cultural español. Por su parte, M. J. Martínez pertenece al ámbito de la historia del arte y es profesora titular de este departamento en la Universidad de Valladolid. Sus estudios convergen con los de Merino, ocupándose del patrimonio y el mercado del arte español en el siglo XX.
En esta ocasión, ambos autores realizan una amplia crónica, exhaustivamente documentada, de un acontecimiento singular a la par que trágico: el traslado del ábside románico de la iglesia de San Martín de Fuentidueña al Museo The Cloisters, filial del MET, en Nueva York. Un ejemplo paradigmático de un fenómeno más amplio, el desplazamiento de un inmenso patrimonio mueble e inmueble a Estados Unidos para formar parte de lujosas residencias, y en el mejor de los casos, nutrir las colecciones de incipientes museos que aún hoy custodian todo tipo de tesoros artísticos. Aun tratándose de compraventas legales, estos autores, se refieren a esta enajenación de piezas como expolio, o despojo, en línea con sus anteriores estudios. Asimismo, se pone de manifiesto que, aun contando con una legislación desarrollada en materia de patrimonio como la Ley de 13 de mayo de 1933 relativa al Patrimonio Artístico Nacional, ello no fue óbice para evitar la salida de este ábside segoviano camino a EE. UU. Edificio que, además, contaba con la figura de protección de Monumento Nacional desde 1931 que lo hacía inexportable.
Los diferentes capítulos, de desigual extensión, desgranan este proceso, desde los agentes implicados (con especial atención al factor humano); las características técnicas del traslado pieza a pieza; hasta la reflexión sobre la memoria en el discurso museográfico. Se realiza una introducción acerca de la constitución de los museos americanos y sus personajes clave, desde magnates como Rockefeller, patrocinador del MET, a hispanistas como A. Byne, A. K. Porter y, principalmente, J. R. Rorimer, uno de los protagonistas del desplazamiento del ábside de Fuentidueña. Desde el museo The Cloisters se planteó una concepción museística medieval de fantasía, cuya exhibición de piezas procedentes de monasterios europeos se describe así: “esto es tan solo una acumulación de estancias, corredores porticados y pequeños jardines, en absoluto ilustra al visitante sobre el sentido de la vida y la arquitectura monástica” [2]. La fábrica del museo se concibió como un pastiche de estilo románico lombardo, con una destacada torre semblanza de la de San Miguel de Cuixá. Una suerte de collage compuesto por piezas medievales originales. Por ello, durante su proceso de construcción, el interés por hacerse con un ábside románico para rematar la estructura acabó poniendo el foco en la ruinosa iglesia románica de Fuentidueña.
Tras un capítulo dedicado a la descripción pormenorizada de las características arquitectónicas del templo, incluyendo secciones y planimetrías, el capítulo 4, como su título indica (Crónica de un despojo) relata de manera exhaustiva el proceso del traslado. Todo comienza en 1935 cuando Rorimer tiene noticia de esta iglesia y remata con la inauguración en su nuevo emplazamiento americano en 1961. Esta larga, y en ocasiones reiterativa, narración se hila mediante abundante documentación de archivo, desde cartas personales (como las de Carmen Gómez-Moreno y su padre, el célebre historiador), a órdenes ministeriales, artículos de prensa, o actas de reuniones celebradas en las Reales Academias de Bellas Artes y de la Historia. Para conseguir hacerse con el ábside, el MET hubo de ser paciente y es que, a pesar de las esperanzadoras negociaciones con el anticuario Raimundo Ruiz, la Guerra Civil supuso un paréntesis que paralizó la adquisición.
Los años 50 dieron un giro de guion a este traslado y se alude en reiteradas ocasiones a la mano directa de Francisco Franco en la cesión del ábside. Se insiste en el interés del régimen por entablar buenas relaciones con E.E.U.U, llegándose a indicar aquí la relación de esta cesión patrimonial con el ingreso de España en la ONU de la mano del apoyo estadounidense: “La riqueza histórico-artística se convirtió en una pieza más en este diálogo diplomático” [3]. La sumisión a los americanos se va hilando en el discurso con el guion de Bienvenido Mr. Marshall de L.G. Berlanga, a modo de parodia, y, a la inversa, señalando lo bochornoso de esta enajenación patrimonial, próxima a la ficción.
Por fin en 1957 se firmó la orden ministerial con la connivencia de las Academias, si bien, el proceso fue un tanto oscurantista, pues no apareció publicada en el BOE. Se llevó a cabo una estrategia que maquillaba lo que más bien fue una venta: la cesión por tiempo indefinido. En la teoría la pieza exportada seguía siendo propiedad del Estado Español y, de hecho, sigue integrando el conjunto de bienes de patrimonio español. Sin embargo, las copiosas indemnizaciones que el MET pagó al municipio de Fuentidueña, y el trueque del ábside por las pinturas románicas procedentes de San Baudelio de Berlanga que estaban en territorio americano, semejan, a juicio de los autores, condiciones propias de una venta.
Acerca de estas últimas piezas, se insiste en que antes de que el MET las adquiriese, ya firmado el acuerdo de cesión, estaban a la venta en el mercado anticuario, por lo que, de haber tenido interés, el Estado podría haberlas comprado directamente. Por otro lado, la estrategia para una correcta publicidad y difusión de la exportación del ábside supone otro indicador de los movimientos en la sombra y del control y manipulación mediática habituales durante la dictadura. Como anécdota al respecto, resulta curiosa la poética relación del diario ABC sobre el asunto, justificando el traslado del ábside al museo neoyorkino pues “No servía ya para cintura de la novia de aldea, pero puede servir para el estudio de la botánica” [4].
En esta crónica, además de narrarse los entresijos del complejo proceso, incluido el proceso de desmontaje y remontaje, se trata de realizar un ejercicio de justicia histórica. Se analiza el papel personal de diversos individuos con nombre y apellidos, señalando el poco compromiso de algunos con el patrimonio de su nación, incluso tratándose de eruditos miembros de las Academias. Por otro lado, se ensalzan otros nombres, entre ellos L. Torres Balbás, C. Cort i Botí, o L. Felipe de Peñalosa, presidente de la Comisión Provincial de Monumentos de Segovia. Estos son presentados como personajes íntegros, encomiables, voces disidentes, que en su momento no fueron oídas.
Por último, el sexto capítulo reflexiona sobre las pinturas de San Baudelio y su exhibición en el Museo del Prado. Se plantean ciertas cuestiones alrededor de los espacios de la memoria de las piezas, acerca de la cual debe invitar a reflexionar el discurso museográfico. La restitución de las piezas es un debate abierto, sin embargo, entre retener o retornar hay una amplia escala de grises, de acciones que puedan hacer justicia para las piezas desplazadas. En definitiva, esa es una de las intenciones de esta monografía, relatar todas las sombras del traslado del ábside de San Martín de Fuentidueña poniéndolo en valor, tanto desde la ruina en su tierra segoviana que evoca su ausencia, como desde su actual ubicación en el MET, donde precisa ser contextualizada.
Universidade de Santiago de Compostela, España
[1] María José Martínez Ruiz y José Miguel Merino de Cáceres, La destrucción del patrimonio artístico español. W.R. Hearst: “el gran acaparador” (Madrid: Cátedra, 2012).
[2] María José Martínez Ruiz y José Miguel Merino de Cáceres, De Fuentidueña a Manhattan. Patrimonio y diplomacia en España (1952-1961) (Madrid: Cátedra, 2023), 87.
[3] Martínez Ruiz y Merino de Cáceres, 268.
[4] Martínez Ruiz y Merino de Cáceres, 233.