RESEÑA
Revista de Historia del Arte, nº 32 (2026): 335-340 eISSN: 2659-5230. https://doi.org/10.46661/atrio.12400
González-Román, Carmen, y Concepción Lopezosa Aparicio, eds.
Artefactos y artificios en la cultura escenográfica. De lo material a lo afectivo
Jaén: Universidad de Jaén. UJA editorial, 2024, 266 págs.
ISBN 978-84-9159-637-0
ISBNe 978-84-9159-638-7
La publicación que reseñamos forma parte de la producción científica del proyecto I+D+i Cultura Escenográfica en el contexto hispánico de la Edad Moderna. Un enfoque holístico, que edita el Servicio de Publicaciones de la Universidad de Jaén en su prestigiosa colección Artes y Humanidades, dirigida por el prof. Pedro A. Galera Andreu y acreditada con el sello de calidad en ediciones académicas CEA-APQ de la Unión de Editoriales Universitarias Españolas. Las editoras, las doctoras Carmen González Román y Concha Lopezosa Aparicio, son reconocidas investigadoras en la disciplina de la Historia del Arte en el campo de la fiesta y la escenografía. Ambas son también autoras de sendos capítulos dentro de la obra, a la que presentan primero mediante una breve pero jugosa “Introducción”, que muestra las expectativas de la obra y la sitúa en el entorno historiográfico que le corresponde.
Las dos frases del título del trabajo revelan con absoluta eficacia el encuadre del presente volumen en el marco de la historia de los objetos y de los afectos, dos facetas de la historia cultural que se vienen desarrollando desde los años finales del siglo precedente. El volumen se incorpora así a esta preocupación científica por la cultura material, que tiene sus bases en la antropología social, con destacados autores como Norbert Elías, y la arqueología. Tras la consideración económica de los objetos como parte de una historia del consumo y de sus intercambios, la atención de la historiografía se dirigió a su demanda como recursos de distinción social y capacidad simbólica. Con ello, se valora precisamente su potencial de referencias y significados, a través, por ejemplo, del análisis de la indumentaria y sus materiales en la historia global, como hace el tantas veces citado en este volumen Georgio Riello. En tanto que fuentes para la compresión de las emociones y afectos de su época, de manera destacada también a través de su desarrollo performativo en la cultura escenográfica, los textos de esta obra se corresponden con las expectativas de los Affect Studies, corriente anglosajona que se interesa por estos aspectos psicológicos, auspiciada desde diversos campos de las Humanidades, y entre cuyos autores se citan reiteradamente los trabajos de Sarah Ahmed, Bynum o Meyer. La atención de los capítulos de este volumen se dirige mayoritariamente hacia el marco cronológico de la Edad Moderna, y en el espacio de la monarquía hispánica, verdadero Estado de lo efímero, donde la fiesta es ejercicio justificativo y motivo final de su propia existencia. El análisis de los soportes, tratamientos, y relación con el poder de estos artefactos, y su desenvolvimiento en el ámbito de la escenografía festiva, resulta de enorme interés para esclarecer los pormenores de la cultura visual y escénica de aquella sociedad, paulatinamente fragmentada por la individualización creciente y la aparición de un concepto de lo privado que constituyen aspectos emergentes de la modernidad.
La obra acoge once capítulos que se agrupan bajo tres apartados: Materialidad efímera cristiana, Mestizajes materiales y artificios en entornos celebrativos, y Nuevos Enfoques temáticos y desafíos metodológicos: De la materialización de los sentimientos a la interfaz multisensorial.
En la primera parte del libro, Miguel Hermoso Cuesta estudia en “Pasión hispánica: artefactos y efectos de la escultura procesional”, la materialidad de esa producción, que analiza en su concreción más allá de la teoría de la imagen y lo auspiciado por las normas sinodales tras el concilio de Trento. De este modo, condiciones, usos y miradas sobre la imagen religiosa se relacionan con su performance procesional por las calles, mostrando los cambios que se producen en la recepción por el público, desde los primeros testimonios medievales. Resulta de interés el modo en que los ropajes y adornos adheridos a estas imágenes cambian su configuración visual, pese a las recomendaciones de decoro y ascesis, y cómo la propia salida en procesión llega a afectar en su adornos y atuendos a la propia visibilidad directa de la imagen, sujeta a una transcendencia que va más allá de lo mensurable.
Félix Díaz Moreno es autor de “Escenografías móviles. El carro ceremonial como artefacto sensorial barroco” . En este texto, desde los lejanos precedentes de los Triumphi romanos, se estudia la adaptación en la Edad Moderna de este artefacto móvil para convertirse en soporte de autos, figuras religiosas, nuevos santos y beatos, retratos religiosos o civiles, y su aceptación dentro de ese triunfo de la fiesta que Carlos Álvarez señaló como propio de todos los fastos del Barroco. Su versatilidad lo confirma como un artefacto adecuado para la exhibición de entidades y mensajes, como se observa en el triunfo de santos y patronos de diversas órdenes religiosas, convirtiéndose la exaltación de esas figuras en un medio de propaganda para sus institutos.
Concepción Lopezosa Aparicio es autora de “Escaparate y escaparatismo. Tarascas y tarasquillas madrileñas de la Edad Moderna. Entre lo material y afectivo”. Tras una excelente introducción sobre las nuevas perspectivas de los estudios de la cultura material y los estudios de los afectos, la autora emprende a través de imágenes custodiadas en archivos, la configuración cambiante a lo largo de los años de aquellas figuras propias que encabezaban la procesión del Corpus de Madrid. Desde la psicomaquia entre estas representaciones del Mal y la autoridad divina del Santísimo Sacramento, se establece un interesante análisis sobre la transformación material de la tarasca y la incorporación de elementos, que la convierte, sin perder su finalidad primera, en un vehículo del juego lúdico para las clases populares y un repertorio de la moda cortesana; la performance de estas figuras en el cortejo, componían un variado conjunto de emociones y sensaciones que superaban los aspectos puramente devocionales; su connotación semántica y afectiva dará lugar a una actividad autónoma de su puesta en escena, más allá de su salida en el cortejo procesional, antes de su definitiva desaparición en tiempos ilustrados.
Carmen González Román analiza en un rico y sugerente capitulo, “El ‘éxtasis de las cosas’. Una Nave de la Fe en el interior de la catedral de Granada durante una fiesta barroca”, el barco efímero instalado en la capilla de Santa Ana de aquel templo con motivo de los desagravios de 1635. Su configuración se relaciona desde el punto de vista iconográfico con la conocida Nave de la Iglesia, y en el ámbito festivo se constata su uso en naumaquias y carros. En este ejemplo tiene como precursor inmediato, por su situación y forma, la propuesta proyectada en Roma unos años antes para la edificación de un coro en forma de navío para la iglesia de San Pedro del Vaticano. Si la apariencia estática de este artificio granadino, sin su “navegar” característico en los fastos, es rara, resulta de gran interés la precisión material de su ejecución, que conforma un “éxtasis” sacro a través de la “ansiedad sensorial” que ofrece su propia verosimilitud.
En la segunda parte del volumen, Elena Mazzoleni en “Contaminazioni materiali e affeti sociopolitici. Il carro acquatico le Thèâtre de Neptune en la Nouvelle France (1606) di Marc Lescarbot” analiza el aparato escénico característico de la reception para el recibimiento en Quebec del general Pourtrincourt. Este tipo de aparatos, empleados por los imperios y repúblicas interesados en el dominio de los mares, se caracteriza por una complejidad escenográfica procedente de diversos géneros musicales y teatrales, que adquiere en el ejemplo expuesto una marcada contaminación de objetos y representaciones procedentes de la mitología grecorromana, la tradición francesa y la cultura material propia de los indios canadienses, que desata los “afectos sociopolíticos” que alude en su título.
Giuseppina Ragi estudia en “Riuso materiale e ibridazioni culturali. La mesa in scena della processione del Corpus Domini a Lisbona (1717-1755)”, la transformación que experimenta la procesión y adornos del Corpus de Lisboa en la nueva sede occidental bajo el reinado de João V. Bajo las órdenes del rey se redefine ese cortejo, que pierde la mayor parte de sus atavíos y ornatos de origen medieval y se refina a lo clásico bajo los auspicios artísticos de Felipe Juvarra. Una Lisboa jerarquizada, y que sujeta su variedad étnica bajo un clasicismo conformado mediante aparatos efímeros pero dispuestos para una larga duración, como la doble columnata que se elevaba anualmente en el terrado del Palacio Real, perdida como la mayor parte de estos ornatos en los estragos del terremoto de 1755.
Carmen Abad Zardoya, en su capítulo “Artificios culinarios. El Dessert del setecientos como escenografía expandida”, estudia los adornos de mesa para los banquetes del siglo XVIII, en particular dos ejemplos conocidos a través del Archivo y Biblioteca de la Casa de Medinaceli. Frente a los aparatos de este tipo elaborados en el XVII, los dieciochescos tienen a desarrollar una escenografía estática, formada por microarquitecturas y aparentes jardines adornados con distinto tipo de materiales comestibles y no comestibles, conformando, mediante el orden de sabores, apariencias y olores, una actuación festiva de enorme interés, con lecturas doblemente literales y simbólicas. El desarrollo de estos desserts evoca las escenas mudas características del teatro de esta época, donde la lectura de Ramón de la Cruz revela las referencias en su obra de aspectos reiterados en la propia cultura del banquete.
En la tercera y última parte del volumen, se desarrollan varios capítulos vinculados a aspectos metodológicos o de análisis de la historia material, con estudios de casos que abarcan hasta la Edad Contemporánea. Así, Marco Narro Asensio, en “Materializar los sentimientos. El papel de los souvenirs en la boda de Alfonso XIII” describe el diverso conjunto de objetos que se ofertaban y adquirían en este magno acontecimiento celebrado el 31 de mayo de 1906. Grabados, fotografías, libros, diplomas y un amplio abanico de ephemera se pusieron al servicio de una imagen cercana y popular de la monarquía, donde tarjetas postales, medallas, cajas de decoradas, conformaban un universo de afectos fundamental para la configuración de la imagen real en la sociedad de masas.
María del Carmen Conejo Arrabal, en su trabajo “‘Ha sido lo mismo que ver las fiestas por segunda vez’o cómo activar la dimensión material, performativa y afectiva de los libros de fiesta a través de la interfaz”, parte de la comparación entre el papel de las relaciones festivas como segunda vivencia de los fastos para exponer las posibilidades de las nuevas tecnologías en la recuperación de los componentes sensitivos y emocionales que se sitúan en un plano “oculto” en las fuentes literarias. Esa finalidad metodológica la sustenta con ejemplos concretos de recuperación de la vivencia festiva global como es el caso del tratamiento virtual de los intermezzi de La Pellegrina, compuestos para las nupcias del tercer duque de Toscana en 1589, y sobre el que Aby Warburg ya señalara las limitaciones de análisis de aquellos fastos atendiendo solo a las descripciones escritas que conocemos, o los modelos de restitución 3D de los arcos en la entrada de Felipe III a Lisboa en 1619.
“En la pasarela: Presencia y simulación de elementos de la naturaleza. Interacciones materiales”, Eugenio Maldonado García analiza las relaciones entre el mundo de las pasarelas de moda y la naturaleza, de modo específico en aquellas que desarrollan una escenografía donde son protagonistas los artificios que reproducen elementos de esa procedencia. El autor estudia con lucidez y a través del soporte historiográfico adecuado las componentes espectaculares y de incorporación digital de la presentación de las colecciones, y ofrece su propia interpretación a través de la dualidad entre el componente humano y el de los elementos que se incorporan como artefactos no humanos, cuya exhibición traduce su propio ensamblaje afectivo, a través de ejemplos de autores y pasarelas donde se produce una escenografía inmersiva. Estas dinámicas y la empatía de sensaciones entre el cuerpo del modelo y el público permiten potenciar una afectividad que enriquece la vivencia de las colecciones.
Por último, Rudi Risatti estudia en “Te miro de reojo. La perspectiva por ángulo entre lo virtual y lo material” los significados que adquieren los objetos para el que los goza y contempla, en este caso aplicado a los espacios percibidos a través de unas reflexiones sobre la perspectiva “in angolo”, teorizada por Ferdinando Galli Bibiena a fines del XVII en la Italia central. Risatti pone el acento en la capacidad de la nueva perspectiva para mostrar aquellos aspectos marginales o laterales que la perspectiva de un único punto de fuga desestimaba. De ahí ese mirar “de reojo”, que propone esta perspectiva, donde el dibujo y su capacidad de dotar de realidad detallada a espacios imaginados tiene un papel esencial, y en el que se permite una puesta en escena más compleja, donde adquieren protagonismo acciones secretas o marginales dentro de una misma composición escenográfica. Risatti critica y pondera mediante ejemplos escenográficos en Austria ese carácter pintado e ilusionista de estas perspectivas, que suponen una exaltación del gusto “videográfico” del Barroco, es decir, el de los espacios imaginativos que complejicen la mirada, sensorial y afectiva de sus espectadores.
Universidad Pablo de Olavide, Sevilla, España